Protección pasiva

Protección pasiva

La protección pasiva consiste en una serie de elementos constructivos y productos especiales dispuestos para evitar el inicio del fuego (ignifugación de los materiales), evitar que se propague (compartimentación, cerramientos, conductos, sellados), evitar que afecte gravemente el edificio (protección estructural) y facilitar la evacuación de las personas (señalización luminiscente) y una actuación segura de los equipos de extinción.
Los productos de protección pasiva contra incendios tienen que cumplir estrictamente la normativa vigente. Han de superar con éxito los complejos ensayos realizados por laboratorios acreditados que demuestran su eficacia (reacción, resistencia y/o estabilidad, luminiscencia) en pruebas con fuego real. Tras las pruebas son aptos o no para su instalación atendiendo a una serie de parámetros (soportes, espesores, aplicación, etc.) bien definidos y que quedan perfectamente reflejados en la propia documentación que emiten los laboratorios de ensayo.
Según la normativa vigente, la protección pasiva se encarga de:

  • Garantizar el confinamiento y control de un incendio y facilitar la evacuación de los ocupantes.
  • Garantizar la estabilidad del edificio y limitar el desarrollo de un posible incendio.

Los edificios y establecimientos estarán compartimentados en sectores de incendios mediante elementos con una resistencia al fuego determinada según proyecto. Los elementos estructurales con función portante deben tener también una determinada estabilidad al fuego.

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23 noviembre 2010 (No hay comentarios)

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